sábado, 22 de septiembre de 2007

Crónicas contables 6

De un Villano entrometido y a la distancia.

Hoy: Magia cordobesa sin límite de edad.

Existe en la provincia de Córdoba una asociación civil sin fines de lucro que se llama CEPRAM, Centro de Promoción del Adulto Mayor (
www.cepram.com.ar). Allí un grupo de psicólogos, educadores, escritores, artistas, investigadores, docentes universitarios, profesionales y voluntarios generan oportunidades educativas, sociales, de recreación y esparcimiento para personas mayores de 50 años. Estos proyectos están orientados a favor de una vejez digna, activa, creativa y competente.

Dentro del marco de las acciones culturales recreativas del CEPRAM, hay un grupo de narradoras orales que se llama “La magia del cuento” y que comparte relatos en colegios, hogares de ancianos, comedores y organizaciones de la comunidad. El grupo participó en la última edición de la Feria del Libro de Córdoba y en Cuentopalabra, un encuentro de narradores orales latinoamericanos que se realizó en Córdoba y alrededores, en agosto pasado, organizado por Venique Tecuento.

Una de las narradoras orales de “La magia del cuento” se llama Ethel María Stanglino, que me cuenta lo siguiente:

“Hace poco más de 3 años, Ana María Arambudo y Lida Carnevali nos invitaban, a quienes tenemos más de 50 años (yo tengo 71) y a través del CEPRAM, a descubrir las maravillas que guarda para nosotros el auténtico milagro de la narración, en este mundo actual, saturado de efectos especiales.
(…)
“Compartimos los objetivos fijados. Lograr, a través de la narración: primero el rejuvenecimiento del alma rescatando el asombro de la niñez; segundo: la recuperación de la identidad, a través de los recuerdos, sentimientos, valores y vivencias que encierran los relatos; tercero: ser emisarios de las más variadas ideas y los más diferentes autores, conocidos o no. ‘La Magia del Cuento’ fue creciendo. Año tras año se incorporan adultos mayores que creen en la valorización del cuento, que sienten la riqueza de esa experiencia.
(…)
“A través de este espacio particular que nos brinda el CEPRAM, de reunión con el cuento, buscamos estimular la capacidad de escuchar, dialogar, reflexionar, aumentar la confianza y promover la salud personal, tanto individual, como en sus diferentes dinámicas: familiar, escolar, institucional. Y sobre todo contamos porque…El cuento es hermoso y es otro modo de brindar afecto…”

Estas narradoras orales se han presentado varias veces en los espacios para adultos en el Cabildo Histórico y en el Museo de Arte Religioso Luis de Tejeda, de Córdoba. En septiembre lo hicieron con “Cuentos en busca de narradores” y “Cuentos musicalizados para niños”. Ethel narró una de las historias de mi libro Las aventuras del Globo Rojo y me cuenta: “Ayer (14 de septiembre) tu globo rojo estuvo conmigo y se portó …¡de maravillas! Ni siquiera se escondió, porque escuché a uno de los chicos que, entre la música y la voz dijo “yo lo veo”. Casi me distrae de la historia!!! De verdad, salió muy lindo, había muchos chicos y adultos, que disfrutaron de los cuentos, que eran 6 y bien variados de temáticas y autores. Un enorme abrazo y gracias por prestarme esa magia del GLOBO ROJO.”

Gracias a vos, Ethel, y a todas las narradoras orales del CEPRAM por lo que están haciendo en pos del disfrute de los cuentos.

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3 comentarios:

Marcelo dijo...

Estimada amiga, como hijo de contadora de cuentos, creo en el enorme beneficio para la transmisión de enseñanza, cultura, educación, corazón y miles de cosas más, que tiene el cuento. Pero además, si ese cuento es contado por gente de la calidad de mi mamá (la Ethel Stanglino) tienen un beneficio aparte y es el del amor y de la entrega. Por transmitirme todo eso: gracias mami!
y por supuesto gracias a vos Gabriela por este espacio y esta posibilidad.
Un beso grande,
Marcelo

Clara Ferrero Montes Stanglino Ameriso dijo...

Un saludo para mi abuelita.
Como nieta menor de la camada Ferrero tengo el agrado de constatar lo lindo quese siente escuchar su voz y perderse en los detalles, proezas y peripecias del relato.
Sino una moraleja empiripollante, dejan siempre una caricia para el alma, un mimo que no pide nada a acambio.
Saludos a las chicas cuenta cuentos!
Clarita

Anónimo dijo...

¡Un babero reforzado para Ethel! Nos encantan los comentarios de los parientes. ¡Vamos todavía, las contadoras cordobesas!

Los enanitos del blog que suben estos mensajes tan lindos.