viernes, 25 de febrero de 2011

Reflexiones: los derechos del lector

Decálogo “Los derechos imprescriptibles del lector”, del escritor Daniel Pennac (Casablanca, 1944).

Ser un lector libre. No someterse a mandatos superyoicos, a ningún deber ser, espantar la presión culpógena que ejerce la infinita Biblioteca de Babel.

El primer derecho que defiende Pennac es el derecho a no leer. Lo hace, entre otras cosas, para que quien sí es lector no desprecie al multitudinario mundo humano que no lo es. También para que quien lee profesionalmente no se suba a los púlpitos usando su pretendida sapiencia para enarbolar el dedo índice y una mirada descalificadora sobre aquellos lectores que se dedican a hurgar en aquello que no les gusta para nada.

El derecho a saltearse páginas cuando lo que nos devora es la tensión narrativa, porque la trama sentimental o policial te lleva de la nariz –y al autor justo se le ocurre ponerse a filosofar-, es también ampliamente reivindicado.(...) También con Jorge Luis Borges, se pronuncia a favor de no terminar un libro cuando los bostezos vencen página a página el interés: “¿El libro se nos cae de las manos?”, pregunta. Y responde: “Que se caiga”.

Además de reivindicar la relectura – o sea, el placer infantil de volver a paladear lo que sabemos que nos gusta, volver a comer ese caramelo-, levanta el derecho a leer cualquier cosa. (...)

Pero hay un derecho a elegir entre todos: es el derecho a picotear. (...) La pucha que vale la pena estar vivo. Y leyendo.

Vicente Muleiro

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1 comentario:

Anónimo dijo...

"Como una novela" de Danil Pennac es uno de esos libros imprescindibles.
Abrazo
Alicia Perrig