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sábado, 27 de octubre de 2012

Cuidemos el idioma 51


LENGUAS EN RIESGO. HABLAR EL MISMO IDIOMA QUE SUS PADRES Y ABUELOS ES, PARA MILES DE ARGENTINOS, UNA PRÁCTICA EN EXTINCIÓN. LA DISCRIMINACIÓN EN LAS AULAS Y EL DERECHO A LA IDENTIDAD.

Tercera parte

LA EDUCACIÓN BILINGÜE

Ante este panorama (ver los dos artículos anteriores de esta serie), tanto la Unesco como organizaciones sociales, indígenas y de derechos humanos vienen promoviendo la aplicación de políticas de Educación Intercultural Bilingüe (EIB), vista como una herramienta indispensable –pero no única– para conservar las lenguas naturales. La ley de Educación Nacional 26.206 reconoce a la EIB como «la modalidad del sistema educativo de los niveles de Educación Inicial, Primaria y Secundaria que garantiza el derecho constitucional de los pueblos indígenas, conforme al artículo 75 inciso 17 de la Constitución Nacional, a recibir una educación que contribuya a preservar y fortalecer sus pautas culturales, su lengua, su cosmovisión e identidad étnica; a desempeñarse activamente en un mundo multicultural y a mejorar su calidad de vida» (artículo 52).

Sin embargo, investigadores, actores de la comunidad y docentes denuncian los déficits que tiene el sistema en materia presupuestaria y de capacitación. Un ejemplo de ello es el trabajo realizado por un grupo de investigadores del Centro de Documentación, Capacitación y Asesoramiento de Pueblos Indígenas (CEDCAPI) en Santa Victoria, provincia de Salta, donde conviven distintos grupos étnicos (wichi, chulupí o nivaklé, chorote y toba).

«El grupo de edad de 2 a 5 años es monolingüe en alguna de las lenguas vernáculas. La situación de bilingüismo comienza cuando los niños ingresan al sistema escolar, a los 6 años. A partir de ese momento el español se constituye en la segunda lengua», describe el informe. El choque entre ambas lenguas y culturas genera una situación marcada por el «desgranamiento, la repitencia y la deserción escolar», denuncian.

«Este sistema posee un alto nivel de tensión y dificultad originado, entre otros aspectos, porque está ubicado en un contexto de extrema pobreza, no contempla la lengua y cultura de los educandos, cuenta con docentes con una formación monocultural que contrasta con una realidad donde las aulas se caracterizan por ser plurilingües y se registra un significativo abandono institucional (tanto de los alumnos como de los docentes)», describen.

«La Educación Intercultural Bilingüe es un gran tema de discusión entre las organizaciones sociales, indígenas y el Gobierno», analiza Luis Wamaani, coordinador del área de Pueblos Originarios del Servicio de Paz y Justicia (Serpaj), y organizadora de los últimos Congresos de las Lenguas. «Cuando el Gobierno impulsó la reforma de la Ley de Educación, las organizaciones reclamaron la sanción de una ley intercultural, pero el reclamo no fue escuchado. Sólo se incorporó un artículo (el 52)», explica.

«Hoy, las políticas de educación se reducen a la traducción de contenido de la lengua originaria al español y no se promueve la enseñanza a través de la propia lengua y su cosmovisión del mundo. Los auxiliares bilingües terminan siendo traductores y en muchos casos, porteros de las instituciones», señala.

Fragmentos del artículo de Elisabet Contrera. Fuente: Revista Acción. Abril de 2011.
Más información: www.acciondigital.com


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viernes, 28 de septiembre de 2012

Cuidemos el idioma 50


LENGUAS EN RIESGO. HABLAR EL MISMO IDIOMA QUE SUS PADRES Y ABUELOS ES, PARA MILES DE ARGENTINOS, UNA PRÁCTICA EN EXTINCIÓN. LA DISCRIMINACIÓN EN LAS AULAS Y EL DERECHO A LA IDENTIDAD.

Segunda parte

Una mirada más cercana y exacta del panorama lo puede dar la investigación Diagnóstico socioeducativo de los niños, niñas y adolescentes indígenas de Argentina, elaborada por Unicef sobre la base de la encuesta complementaria de Pueblos Originarios realizada por el Indec en 2004-2005.

Según este informe, en la Argentina, la población indígena asciende a más de 600.000 personas, organizadas en 31 pueblos. “Los cuatro pueblos numéricamente más grandes son el mapuche (113.680 personas), el kolla (70.505), el toba (69.452) y el wichi (40.036). Ellos concentran el 60% de la población que se reconoce como perteneciente a un pueblo indígena”.

“El diaguita (o diaguita calchaquí), el ava guaraní, el guaraní, el tupí guaraní, el mocoví y el huarpe tienen poblaciones que varían entre 15.000 y 30.000 personas”, detalla.

La supervivencia de la lengua y el grado de uso varía según la comunidad. «En un número significativo de pueblos, sólo una minoría habla y entiende su lengua originaria», explica la investigación coordinada por la especialista en educación Elena Duro. «Entre los mapuche y los kolla, sólo alrededor del 2% habla habitualmente su lengua. En cambio, los pilagá, los wichi y los chorote se comunican de manera mayoritaria en su lengua originaria. En otros casos, como los mbyá guaraní, que residen en Misiones, ocho de cada diez emplean cotidianamente la lengua nativa para comunicarse. Algo similar ocurre con los toba, quienes hablan en su lengua de forma habitual», analiza.

«La lengua es un fuerte componente constituyente y constitutivo de las identidades personales y sociales», afirma Lucía Golluscio, especialista en lenguas indígenas y responsable académica del Archivo Digital de Recursos del Lenguaje del Conicet. En la ponencia Lenguas en peligro, pueblos en peligro en la Argentina: aportes a la educación bilingüe desde la lingüística de la documentación, presentada en el VII Congreso Latinoamericano sobre Educación Intercultural Bilingüe, explica: “Por ese profundo poder que aporta la lengua del mundo para sus hablantes es que los pueblos conquistadores no se equivocaron (…) El lingüicidio acompañó el genocidio en América. Nada más que en el Chaco argentino, donde se supone que se hablaban alrededor de 22 lenguas cuando llegaron los europeos, ahora se registran 10.”

“En la Patagonia, el exterminio imprimió sus huellas profundas en la situación sociolingüística actual: de todas las lenguas vernáculas registradas por misioneros, estudiosos y viajeros, sólo el mapudungun se sigue hablando, con distintos grados de vitalidad”, advierte.

Fragmentos del artículo de Elisabet Contrera. Fuente: Revista Acción. Abril de 2011.
Más información: www.acciondigital.com

 
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miércoles, 8 de agosto de 2012

Cuidemos el idioma 49


LENGUAS EN RIESGO. HABLAR EL MISMO IDIOMA QUE SUS PADRES Y ABUELOS ES, PARA MILES DE ARGENTINOS, UNA PRÁCTICA EN EXTINCIÓN. LA DISCRIMINACIÓN EN LAS AULAS Y EL DERECHO A LA IDENTIDAD.

Primera parte

Usar la lengua materna para comunicarse con los otros no es un derecho de todas las personas. Para los pueblos originarios de Argentina y América latina, se trata de una práctica casi en extinción. Así lo advierte la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Tecnología (Unesco) cada 21 de febrero, cuando se celebra en todo el mundo el Día Internacional de la Lengua Materna. De los más de 6.000 idiomas hablados en todo el mundo, 3.000 están en peligro de desaparecer. En el caso de Argentina, según especialistas, en los últimos años se impulsaron diferentes políticas educativas para mantenerlos activos (y con ello, sostener su cosmovisión y su cultura), pero las falencias en materia de capacitación, el escaso presupuesto asignado y los contextos de marginación y pobreza en los que sobreviven las comunidades originarias convierten en una utopía al objetivo de alargar la vida de esas lenguas.

Según datos de la Unesco, desde que el ser humano empezó a hablar, unas 30.000 lenguas han desaparecido. En la actualidad, de las 6.000 que existen en el planeta, la mitad está en peligro de extinción. Todos los años, al menos 10 idiomas mueren. Una de las regiones en más riesgo es América del Sur, advierte el organismo. De un total de 522 pueblos registrados en el Atlas sociolingüístico de pueblos indígenas en América Latina, 44 utilizan como única lengua el castellano y 55, el portugués.

En Argentina, de acuerdo con el Atlas interactivo de las lenguas en peligro en el mundo, de la misma organización, cinco lenguas están en «peligro» de desaparecer («los niños no la aprenden como una lengua materna», aclara el manual); tres están «seriamente en peligro» (sólo los abuelos y las personas de las viejas generaciones la usan); dos están en estado «vulnerable» (la mayoría de los niños hablan la lengua, pero su uso está restringido a determinados ámbitos, como el familiar) y dos en situación crítica (es el caso el cual los únicos hablantes son los abuelos y las personas de las viejas generaciones, pero sólo usan la lengua parcialmente y con escasa frecuencia).

Continuará el mes que viene.
Fragmentos del artículo de Elisabet Contrera. Fuente: Revista Acción. Abril de 2011.
Más información: www.acciondigital.com


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martes, 29 de mayo de 2012

Cuidemos el idioma 48


SE PRESENTÓ EN BUENOS AIRES LA NUEVA ORTOGRAFÍA DE LA LENGUA ESPAÑOLA EL ÚLTIMO JUEVES DE MARZO DE 2011

Durante la mañana del último jueves de marzo de 2011, en la sede de la Academia Argentina de Letras se celebró la aparición de la nueva edición de la Ortografía de la lengua española de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española. Hay varios cambios significativos y dignos de celebrar en comparación con la última edición, publicada en 1999. Enumeremos algunos de los más sobresalientes:

Primero, es la primera Ortografía avalada en conjunto por la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española. No es un dato menor, sino que habla del reconocimiento oficial de la gigantesca importancia de las Américas en generar cambios en la lengua.

Segundo, en comparación con la última ortografía, que tenía menos de 200 páginas, esta nueva edición supera las 800. No es un mero apéndice a la última edición, sino un trabajo completamente nuevo que re-examina la lengua en el contexto del multiculturalismo y las nuevas realidades del siglo XXI.

Tercero, la nueva Ortografía pretende establecer ciertas reglas que sean válidas para todo los países hispanoparlantes, guiándose por el ideal del artículo uno de los Estatutos de la Real Academia Española que dice, en parte; “Los cambios que experimente la Lengua Española en su constante adaptación a las necesidades de los hablantes no quiebren la esencial unidad que mantiene en todo el ámbito hispánico.”

El presidente de la Academia Argentina de Letras, Pedro Luis Barcia, explicó que "esta es una obra nueva, no es una reedición; es la más completa de su especie en la lengua moderna; es panhispánico; una obra razonada, normativa y no es sólo para especialistas en la materia". Y agregó: "Revisa, actualiza, simplifica y avanza en la unificación del lenguaje". Barcia estuvo acompañado en la mesa por Alicia María Zorrilla, vicepresidenta de la casa, y Alberto Díaz, editor de Planeta-Espasa, responsable de la publicación.

Esta nueva "Ortografía" también amplía el tratamiento de temas insuficientemente atendidos en ediciones anteriores, como la ortografía de las voces o expresiones procedentes de otras lenguas o de los nombres propios.

"La mala ortografía es causa de descalificación social, por eso sería bueno que se revise este ejemplar y que los docentes puedan aprenderlo, para inculcarlo a las futuras generaciones", concluyó Barcia.


Fuente: Revista Ñ de Cultura del diario Clarín. Martes 5 de abril de 2011.

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sábado, 28 de abril de 2012

Cuidemos el idioma 47


Pedro Luis Barcia, director de la Academia Argentina de las Letras, dijo lo siguiente sobre el empobrecimiento del lenguaje en 2008.

“Lo que más me preocupa son dos desvíos del idioma muy graves, la vulgaridad y la pobreza lingüística. Ha habido un empobrecimiento gradual de los comunicadores en el manejo de lo que era el esplendor y la riqueza del léxico que es muy penoso”.

El lingüista y profesor argentino recordó los tiempos en que “los diarios nos enseñaron a escribir y las radios nos enseñaron a hablar”, en contraste con el momento actual en el que “para los comunicadores de radio y televisión todo es 'fantástico', lo mismo un cuento de Borges que unas medias caladas”.

Se trata de “disfunciones graves'” porque si hace 10 años los jóvenes universitarios empleaban una media de 1200 palabras en su vocabulario, hoy utilizan sólo 600 y “el resto son una reiteración de las mismas palabras”.

“El que no tiene posibilidad de hablar con precisión no puede manifestar lo que quiere y es un ciudadano de segunda. No tiene derecho a la libertad de expresión, es cautivo de su propia discapacidad y limitación”.

“En una democracia no es útil una persona que no es capaz de dialogar, de articularse con el otro; y lo que no sale por la boca, sale por el sopapo, por el palo o por la pedrada”, advirtió.


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jueves, 5 de abril de 2012

Cuidemos el idioma 46

“LA PUTEADA ES UN BIEN DE LA LENGUA QUE SE DEBE PRESERVAR”

Pedro Luis Barcia, presidente de la Academia Argentina de Letras.

(…)
—¿Con cuáles palabras insultaba cuando era chico?
—Yo era muy puteador, pero como mi padre ajusticiaba seriamente a los que puteaban, encontré en un Larousse Ilustrado una frase de Cicerón que en latín sonaba igual a una puteada. Todavía la uso y mis alumno se ríen.

—¿Cuál es el mayor insulto?
—Al parecer uno que se ha hecho corriente y que yo no manejo: andá a la c...de tu madre. Es la negación del insulto porque es de donde uno ha salido y el origen noble que tuvo. Es un contrasentido que se quiera putear con eso, un desajuste desde el punto de vista de la puteada y una grosería mayor. A mí no me preocupan las groserías verbales, pero cuando se hacen frecuentes como veo en un teleteatro como Botineras, me parece excesivo. También pasa en un programa de radio, que parece hecho por una especie de cloaca incesante. Lo censuraría en defensa de la puteada, porque la puteada es un bien de la lengua que se debe preservar para momentos contundentes. Y no hay que pervertirla ni banalizarla, como se hizo con la palabra boludo, que inicialmente tuvo un valor descalificativo y hoy no tiene nada. En cambio, pelotudo ha mantenido un peso específico natural.
(…)
—¿Es cierto que la gente se entiende cuando habla?
—La gente se entiende menos de lo que cree porque manejan palabras grandes. La palabra grande, al serlo, tiene mucha cavidad y todo el mundo pone algo distinto adentro, como en la palabra amor usada para acostarse con alguien. La intención con que la mujer la recibe es sentimental y el hombre le pone carga erótica. Ahí se produce el malentendido. Por eso es difícil llegar a acuerdos finales. En todas las mesas redondas a las que asisto entran con lo suyo y salen con lo suyo, cuando lo ideal sería que entren con la suya y salga con la del otro, no con las mujeres, sino con las posiciones.

Fragmentos de una entrevista a Pedro Luis Barcia realizada por Daniel Dos Santos el 17/07/10. Fuente: clarin.com

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martes, 28 de febrero de 2012

Cuidemos el idioma 45

DICCIONARIO FRASEOLÓGICO DEL HABLA ARGENTINA

Pedro Luis Barcia y Gabriela Pauer.


Una original contribución a las publicaciones del Bicentenario: se trata de un compendio de los giros idiomáticos más coloquiales que usamos.

Nada como un diccionario completo y detallado para comprender mejor de qué hablamos. Por eso, el presidente de la Academia Argentina de Letras, Pedro Luis Barcia, realizó una original compilación de las frases coloquiales más usadas, con sus correspondientes explicaciones y algunos datos históricos también.

Cual debido homenaje a la creatividad del pueblo argentino, el Diccionario fraseológico del habla argentina reúne los giros lingüísticos más creativos, coloquiales, y las metáforas más poéticas, por ejemplo, la frase que acuñó el humorista Alberto Olmedo: "¡De acá!: Interjección. Expresión que supone una reacción de rechazo o negación fuertes frente a una propuesta o situación dada."

El diccionario cuenta con unos 11 mil artículos, desde las frases gauchescas hasta las del lunfardo, pasando por latiguillos cotidianos que todavía se utilizan, y que a través del tiempo fueron cambiando de significado. O no tanto.

Las frases fueron elegidas no sólo de manera empírica, sino también en base a los diccionarios de los españoles Seco y Buitrago, y a los tomos sobre "argentinismos" del siglo XIX, y a los producidos por Abad de Santillán, José Gobello y Félix Coluccio.

El libro fue editado en abril de 2010, con miras al Bicentenario. Puede ser un diccionario poco académico, pero reúne, al fin y al cabo, una parte muy importante de los colores locales: la forma de hablar todos los días.

Fuente: Minutouno.com. 18 de mayo de 2010.


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miércoles, 28 de diciembre de 2011

Cuidemos el idioma 44

LA LENGUA DEL BICENTENARIO
Fragmentos de una entrevista a Luis Pedro Barcia.


Al frente de la Academia Argentina de Letras, Luis Pedro Barcia detalló a La Prensa digital las particularidades del idioma que se habla en el país desde la Independencia hasta hoy.
(…)
—¿La independencia política de la Argentina acompañó la independencia idiomática?

—Está muy bien notar eso. Curiosamente el gobierno español primero impuso, a través de un decreto de Carlos V, que debía barrerse con los idiomas indígenas e imponerse el español como la lengua de comercio y contacto cultural. Después, Felipe II sacó dos decretos en contra de ésto, sosteniendo que debían respetarse las lenguas aborígenes. De manera que los franciscanos, los jesuitas los dominicos debían aprender las lenguas originales. Cuando venían los inspectores españoles a las misiones se encontraban con una dificultad, porque no podían hablar con los indios de forma directa. De esa manera dependían de un traductor. Cuando se declara la independencia, para mantener cierta coherencia hispanoamericana, debido a que estaban los proyectos de Miranda, de Bolívar, sobre una patria grande, sobre una gran América, se impone el español como lengua dominante. A partir de entonces, todos los documentos salen en español. De manera que, curiosamente, los movimientos independentistas universalizan el uso del español. Con el movimiento independentista no comenzó una ruptura con la lengua de España.
(…)
—¿Cuál era el ámbito del que provenía mayor vocabulario?

—Cuando uno va a las Canarias se encuentra con que hay mucho vocabulario que coincide con el argentino, porque antes de llegar a la península los barcos mercantes pasaban por las islas. Las palabras que aparecen en las bitácoras, en los libros de viaje y en las cartas van influyendo de a poco y se afirman. La palabra rancho, por ejemplo, se refiere a la vivienda, pero también rancho se le llamaba al guiso que comían a bordo. Un guiso frío y muy nutritivo. Por eso "rancho aparte" se llamaba cuando alguien se iba a comer sólo. Esa frase, de origen marítimo, se trasladó a la vida cotidiana. Otra es carajo. De ahí viene la costumbre nuestra de “mandar al carajo”, que es el receptáculo del mástil mayor. Ahí mandaban a los marineros a observar, y era un lugar inhóspito. También la palabra travesía, que originalmente es un término marinero.

—¿En qué medida las lenguas nativas ya habían influido en el español? ¿Hubo en la Argentina un aporte lingüístico de la población negra?

—Los aportes de los aborígenes son muchos. Las lenguas de mayor influenza son el quichua y el guaraní. Del primero tenemos el mate, acococho, que significa llevar a los niños a babucha, y otras. El guaraní dejó muchas palabras de especies de flora y fauna, como yaguareté, por ejemplo. La tercera lengua, aunque menos importante, es la mapuche. Pero el mapuche no es de origen argentino, sino chileno: entra en el siglo XIX con Calfulcurá. En realidad los mapuches sometieron a los indios locales, que eran los tehuelches, y tomaron sus tierras. De esta influencia quedaron varias, como choique, laucha. Y la lengua negra claro que hizo su aporte. Dejó por ejemplo la palabra quilombo. Los negros se reunían en barracas y hacer quilombo significaba hacer mucho ruido. Después pasó a llamarse así a los prostíbulos, porque generalmente allí se armaban reyertas. Tamango, batucada, catinga, que era el olor que había en los barcos donde defecaban y orinaba los esclavos, son también de origen africano.

—¿Siempre hubo una concepción elitista del idioma? ¿Cómo hablaba alguien de clase alta y cómo otro de posición social inferior?

—Siempre las sociedades han marcado distinciones a través de la lengua, que es un factor de diferenciador como el vestido, las comidas, como los lugares de diversión y de playas. Originalmente, en el Río de la Plata, la elite se focalizaba en el Barrio Norte, aunque después fue diluyéndose. Al principio se relacionaba con un nivel letrado y otro iletrado, pero aclaro que ambos son formas de cultura. Esta diferenciación se daba por medio de la invención de palabras y de fonética. Por ejemplo, hablar rápido y con voz nasal era propio del Barrio Norte, donde también surgían términos como petitero o paquete. Y junto a este nivel, está las distintas capas populares, porque no se puede unificar diciendo que hay dos polos. El lenguaje popular se divide en campos. El lunfardo es un tipo de lenguaje, es un léxico popular. Otro campo por ejemplo es el lenguaje de los deportes: el del fútbol, el turf. Otro es el lenguaje de la droga. De modo que no se debe igualar el lenguaje popular con el lunfardo, porque el lunfardo es sólo un tipo.
(…)
—Pero las lenguas extranjeras tuvieron diferentes aportes y cada uno de ellos de distinta importancia.

—Claro, pero sin duda que el aporte más significativo provino del italiano. Hay una anécdota interesante de José Ingenieros: durante un viaje a Italia le cuenta en una carta a Lugones cómo era Nápoles y le dice que era igual a la Boca pero con menos italianos. El idioma italiano se proyectó muchísimo en el español. Sobretodo los dialectos: el genovés, el napolitano. Los franceses también hicieron su aporte, sobre todo en aspectos como la trata de blancas, la moda y las costumbres. Pero los italianos tuvieron una influencia enorme en las comidas, el raviol, la lazaña, la pizza.
(…)
—¿Cuál fue la relación del italiano con el lunfardo?

—El lunfardo nace del habla del conventillo, que es un habla mixturada entre el castellano y el italiano. Hay un conjunto enorme de palabras como fachatosta, mina, chau, pibe, que tienen origen italiano. Después, ésas palabras, no sólo permanecieron como lunfardo, sino que pasaron al uso argentino.
(…)
—¿Vamos hacia un español neutro?

—Sí, la lengua española avanza hacia una uniformidad, para evitar diferencias comerciales que no permiten vender las telenovelas, por ejemplo. (…)

Fuente: www.laprensa.com.ar. 31/10/2009


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miércoles, 30 de noviembre de 2011

Cuidemos el idioma 43

EL USO DE LA PALABRA
Por Ángela Pradelli

Hay un bello poema de John Berger en el que el autor inglés enlaza el lenguaje y la vida en sus instantes primeros, y con esa fundición instala además la lengua en el lugar del alimento y también del futuro: Garganta abajo / se precipitaban / la gente y la sangre / en los helechos/ inalcanzable /aullaba un perro/ una cabeza entre labios / abrió / la boca del mundo / sus pechos / como palomas / se le posan en las costillas / su hijo mama el largo / hilo blanco / de las palabras que vendrán.

¿Creemos los docentes, como el poeta inglés, que las palabras son alimento y que no sólo nos traen siempre un futuro sino que, más aún, nos llevan hacia él? Cada vez que se concreta el milagro de la transmisión en las aulas, en esa complejísima trama que alumnos y docentes construimos al atravesar la experiencia de la enseñanza confirmamos que el lenguaje es la herramienta con la que fundamos el porvenir y cimentamos los días que llegarán.

Es imposible separar al hombre de la lengua. “Lo mejor del hombre se relaciona con el milagro del lenguaje, dice Steiner; y hasta ahora la humanidad y ese milagro han sido indivisibles. Si el lenguaje perdiera una parte de su energía, el hombre se volvería menos humano.” Cuando el lenguaje se convierte en el centro de nuestras clases y hacemos de su desarrollo, en los alumnos y en nosotros, una preocupación, un trabajo diario, una causa, el efecto es una riqueza que explota en todos los aspectos de nuestra vida.

Pensemos en lo que significa que nuestros alumnos escriban poemas, que lleguen al hueso de la palabra y que a su vez arriben a lo más descarnado de su propia interioridad. Pensemos en lo que significa que nuestros alumnos enuncien opiniones, involucren su lengua y comprometan su palabra , que lean los signos sociales y culturales, discutan, se cuestionen y logren poner en tensión aun las posturas más rígidas.

Recobrar en las aulas la energía de la lengua -de las lenguas habría que decir mejor, sí, hay que decirlo así-, recobrar las energías de las lenguas nos daría, siguiendo a Steiner en su razonamiento, una sociedad más humana . Todo acto educativo es básicamente un acto de lenguaje. La forma en que percibimos el mundo depende de nuestro lenguaje. Tenemos que pensar un futuro que haga de este mundo una tierra mejor.

Para eso también necesitamos palabras.

Nuestros alumnos necesitan las palabras para tener sus sueños, para pronunciar los verbos que les abran las puertas propias y sobre todo las puertas del otro.

El eje de nuestras clases de lengua en la escuela no debería centrarse en la clasificación correcta de los verbos en regulares e irregulares, o del subrayado de pronombres, o del plural de los sustantivos.

Se hacen entonces cada vez más inútiles los manuales que se agotan en el detallismo y describen la lengua como muerta porque a cambio, en la escritura misma, la morfología nos muestra la multiplicidad de las formas y la semántica nos permite nombrar las cosas no sólo de este mundo sino también de otros.

Hay un universo expresado en los signos y es en las aulas donde tenemos que aprender a hacer una lectura de los símbolos, interpretar los íconos, desandar los índices y construir sentidos.

La lengua que enseñamos en la escuela tiene que ayudar a nuestros alumnos a internarse en los bordes de sus propios límites y descifrar allí la sintaxis de los enunciados en su subjetividad, oír los acentos y gozar la música de la gramática. Hay una frase del fotógrafo húngaro Robert Capa que nos viene al caso. “Si tus fotos no son lo suficientemente buenas, dice Capa, es que no te has acercado lo suficiente”.

Llevemos esta observación a nuestras clases y acerquémonos al lenguaje y a las palabras para enseñarles a nuestros alumnos una lengua que ellos puedan hacer estallar en mil astillas frente al dolor y frente a lo incomprensible. Hay que estar lo más cerca posible de las bocas porque el pronunciar mueve la lengua y mueve también las palabras y nos saca a todos de la cerrazón.

Hay palabras incluso en el dolor más profundo. Nuestros estudiantes tendrán que encontrarlas para salir del ahogo cuando la vida por momentos los asfixie . Hay palabras aun en la fragilidad de los instantes, en el vértigo de los amores que nos licuan, hay palabras aun en la oscuridad más cerrada y en las pérdidas irreparables. Inmersos en las palabras, somos, también, como quería Lacan, hablados por el lenguaje. Sí, aun en los sonidos más enmudecidos podemos oír hablar al lenguaje.

Es muy probable que el lenguaje sostenga el mundo, y a nosotros en tanto habitamos en él.

Sin lenguaje, no hay nada que pueda hablar de nosotros. Cómo intentar entender, explicar el mundo de cualquier época sin lenguaje.

“Por lo único que realmente tiene sentido esforzarse, dijo Ingeborg Bachamnn, poeta también, es por el lenguaje. Cuando el lenguaje de alguien no se sostiene, tampoco se sostiene lo que él dice”.

Enseñar en la escuela debería ser sobre todo enseñar el lenguaje. La mejor docencia es la que libera los dispositivos encajonados de una lengua, la saca de su sepulcro y la hace saltar en mil inflexiones y recorrer los caminos que van y vienen buscando el peso de los significados, explorando la música de las palabras, una entonación. Enseñar y aprender en la escuela nos hace penetrar en el cuerpo de las palabras para atravesar la gramática del deseo, la sintaxis de la libertad.

Fuente: diario "Clarín". Semana del 9 de julio de 2010.
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jueves, 27 de octubre de 2011

Cuidemos el idioma 42

EL USO DE LA PALABRA `MATRIMONIO`

Estimado director de la Real Academia Española, me dirijo a usted porque supongo que debe ser la persona indicada para responder una duda que en estos últimos tiempos se ha convertido, para mí, en una verdadera obsesión: ¿quién es el dueño de las palabras? Esa es mi pregunta, tal vez le parezca a usted tonta, o ingenua, o inútil, pero hoy es ineludible. Y luego otras preguntas que aparecen por añadidura: ¿se paga para ser el dueño de una palabra?, ¿se compran las palabras?, ¿se venden?, ¿se apropian luego de una guerra, una invasión o una simple batalla?, ¿existe título de propiedad de las palabras como existe una escritura para un bien inmueble?

Si querés seguir leyendo esta nota de Claudia Piñeiro, hacé clic en:
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miércoles, 28 de septiembre de 2011

Cuidemos el idioma 41

LAS “TELENOVELAS” EJEMPLARES”: TALÍA, BETTY LA FEA Y EL IDIOMA DE CERVANTES
Por Jorge Ignacio Covarrubias

La Enciclopedia del español en el mundo, el más completo catálogo sobre la difusión del español en todo el planeta, revela que las telenovelas desempeñan un papel fundamental para que una legión de televidentes de todo el mundo se interese por el idioma de Cervantes y por la cultura hispanoamericana.

El interminable anecdotario es ilustrativo de la enorme difusión de los “culebrones” o “teleseries” que el filólogo Alberto Gómez Font califica de “escaparates del idioma” y el libretista Luis Zelkowicz de “catedrales del habla popular”.

Para el lingüista Humberto Hernández, las telenovelas “son determinantes en la actual expansión y conquista de la lengua española en el mundo. Son buenas transmisoras de la lengua española en todas sus variedades lingüísticas y están haciendo una buena promoción del español en el mundo”.

Si bien la enorme mayoría admite la monumental difusión de las obras del género en el planeta, no todos las miran con buenos ojos. Uno de los representantes de esa minoría es Delibor Soldatic, jefe de cátedra de Estudios Ibéricos en la Facultad de Filología de la Universidad de Belgrano. “Según un sondeo improvisado entre los estudiantes”, dice, “unos quieren estudiar español porque ‘suena hermoso’ o porque, lamentablemente, se ven impresionados por las telenovelas, mientras que otros aspiran a leer en el original a Cervantes, García Lorca o García Márquez”.

Ese parece ser el factor decisivo en la utilidad de las novelas para difundir el idioma. Según reconoce un artículo sobre el español en Rumania, “el éxito de las telenovelas sudamericanas, que se emiten siempre subtituladas al rumano y sin doblar, ha habituado a muchas rumanas a la lengua de Cervantes”.

En dos ponencias en el Primer Congreso de la Lengua en la ciudad mexicana de Zacatecas, en 1997, se sugirió utilizar el formato de la telenovela para contribuir a la enseñanza del español. En una de ellas, la autora cubana María Elena Pelly propuso específicamente “la inclusión en la clase de español como lengua materna el análisis, según niveles de enseñanza de rasgos  variacionales observables en productos televisivos procedentes de otros países hispanohablantes, como telenovelas, series, aventuras, etcétera”. En la otra, la mexicana Carmen Koleff y la sueca Marianne Akerberg propusieron una telenovela para enseñar el idioma.

No solamente el género, sino el mismo medio de transmisión parece ser un vehículo pedagógico idóneo, como dice Gloria Bazzochi en su artículo “El uso de la televisión en la clase de español como lengua extranjera”, en la Enciclopedia del español en el mundo. “La exposición a situaciones de contacto con la lengua y la cultura a través de un instrumento familiar y cotidiano como es la televisión puede contribuir también a tomar mayor conciencia de la propia cultura en un significativo proceso de interacción mutua.”
(…)
En un autorizado estudio sobre las telenovelas en su libro “La globalización del léxico hispánico”, López Morales destaca la importancia del género para ampliar la nómina pasiva, definida como la terminología que se entiende, aunque no se use, como el caribeño “chévere”, que muchos españoles han llegado a conocer por medio de las telenovelas, aunque no lo usen en su conversación. Equivale a ampliar el arsenal léxico.

En el I Congreso de la Lengua en Zacatecas, la cubana María Elena Pelly dice que las telenovelas, como fuente de difusión de variantes dialectales, “permite apropiarse pasiva o activamente de rasgos más o menos típicos de otras regiones hispanohablantes. Aumenta en cada espectador el conocimiento de su lengua, con lo cual ella se fortalece”.

Ese conocimiento de términos que favorece la telenovela –aunque sea para agregar al bagaje sin usarlos necesariamente- podría permitir que muchos hispanohablantes se enterasen de los más universales, como “piscina”, que para la comunicación general es preferible al mexicano “alberca” o al argentino “pileta”. Asimismo, permitiría conocer las diferentes acepciones de los términos en distintas latitudes, como los casos de “coche” y “carro”, que tienen valor opuesto en Colombia y en el Río de la Plata, o para que la generalidad de entere de que la gasolina también puede ser llamada “nafta” en la Argentina y “bencina” en Chile.

No son menos quienes consideran que los culebrones contribuyen a la unificación de la lengua. El director de la Academia Argentina de Letras, Pedro Luis Barcia, sostiene que “hoy los diarios y las telenovelas son el mejor instrumento de unificación idiomática”.

Para el filólogo español Alberto Gómez Font, coordinador de Fundéu, las telenovelas son, a la vez, vehículo y reflejo de la unidad del segundo idioma internacional en el mundo. Por una parte, nos dice, “las telenovelas desempeñan un papel muy importante de difusión y son propiciadoras de unidad” y, por la otra, destaca que son “reflejo de unidad del idioma”.

A su juicio, sirven para que los hablantes que no tienen oportunidad de viajar “conozcan de primera mano” las distintas variedades de su lengua “y así aprendan a aceptar de forma natural que no sólo existe su forma de hablar, su forma de pronunciar o su forma de llamar las cosas”.

Algunas voces en el mundo del espectáculo advierten sobre el cuidado que los realizadores y protagonistas del género deben tener –y que a su juicio no siempre tienen- para cuidar el lenguaje.
(…)

Fragmentos del artículo publicado en la Revista CTPCBA del Colegio de Traductores Públicos de la Ciudad de Buenos Aires, de mayo-junio 2010, número 103.

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jueves, 25 de agosto de 2011

Cuidemos el idioma 40

 EN LA LENGUA SE JUEGA LA IDENTIDAD. ESCRIBE ÁNGELA PRADELLI.

TODO BUEN PROFESOR SABE QUE, EN EL AULA, CUANDO EL LENGUAJE CIRCULA CON VIDA ENTRE DOCENTES Y ALUMNOS, SE CONSTRUYE UNA VISIÓN DEL MUNDO SOSTENIDA EN LA SUBJETIVIDAD DE CADA UNO. LA LIBERTAD ES ENTONCES LA HERRAMIENTA CLAVE DEL APRENDIZAJE.


Hace cinco años (N. de la E.: esta nota se publicó originalmente en abril de 2010), en el marco del Congreso Internacional de la Lengua Española que se celebró en Rosario, escuché a un poeta, el escritor nicaragüense Ernesto Cardenal, afirmar respecto a la muerte de las lenguas: "Cuando una lengua desaparece, no son sólo palabras las que se pierden. Cuando se muere una lengua, es una visión del mundo lo que desaparece". Partiendo de Cardenal, podemos llegar también a la otra orilla y preguntarnos: para que la lengua viva en las aulas,¿qué es lo que se enseña y qué se aprende?

Los profesores, en nuestras clases, tenemos que valorar la vacilación de la lengua como algo sagrado, preservarla en lo insondable de la materia que enseñamos. Escribir una oración breve puede ser una operación compleja y dificilísima. Se ponen en juego no sólo la circulación de las palabras, también los silencios, las jergas, la cadencia, el fraseo. El lenguaje corre allí con su energía creadora. La polisemia de la lengua es casi permanente: es imposible hablar sin matices, es imposible desatender a la vitalidad de ciertas frases y tonos. Los acentos de un poema nos revelan un mundo y nos ocultan otros. La intensidad de una prosa que nos afecta puede perturbarnos.

Los alumnos que leen y escriben poesía en el aula se acercan al secreto más misterioso de la creación. Cuando los estudiantes elaboran argumentaciones y construyen relatos hablan también, siempre, de su propia identidad. Vivimos en un mundo que se desborda de señales, que está repleto de mensajes. Cada gesto, cada color, las posturas, incluso los silencios tienen algo para decirnos.

Pero necesitamos las palabras para cargar a cada uno de ellos de cierta significación. El punto y las comas marcan la respiración de nuestras enunciaciones. Cuando los alumnos construyen sus textos, orales o escritos, deciden también, en la compleja red de la sintaxis, dónde acontecerán sus propios silencios. En la construcción de textos los silencios ya no son sólo límites del lenguaje. En el silencio se oye el eco de la palabra que está presente incluso allí, en su ausencia.

El lenguaje tiene reflejos a partir de los cuales se instala en la creación. Los discursos que acontecen en el aula, los discursos de los otros y los propios, laten en la capacidad de su propia invención. Nada queda fuera: los enunciados de los medios, las conversaciones entre amigos y con las parejas, los mensajes de las autoridades de la escuela, la historia, la filosofía, el cine, la matemática, los blogs, el chateo, los muros del Facebook, los mensajes de texto, las canciones.

Nuestros enunciados, personales y también sociales, nuestros discursos amorosos, profesionales, los diálogos entre alumnos y docentes, cualquiera de nuestros discursos opera sobre una gramática compleja y traza un mapa de nuestra subjetividad. En los pliegues más remotos de nuestra intimidad hay elementos sociales y públicos que inciden en ella y la determinan. Es imposible no oír las distintas lenguas que circulan dentro de la misma lengua.

La riqueza de una clase puede ser ilimitada si valoramos los espacios de los diálogos "interlinguales". La capacidad del lenguaje es tremenda. Por la lengua construimos una mirada personal sobre el universo, nuestra propia humanidad depende de nuestras palabras. La respuesta a qué se enseña y qué se aprende en las clases de lengua la encontramos también en aquel poeta nicaragüense cuando en Rosario habló de la vida de las lenguas. Hacia allí van los aprendizajes, hacia la construcción de una visión del mundo. En el aula, cuando el lenguaje circula con vida entre alumnos y profesores -en las bocas, los cuadernos, las pantallas- se construye, sobre todo, una visión del mundo.

Aunque por momentos, o quizás por eso mismo, el lenguaje se ponga imposible y nos haga balbucear a todos con una lengua de trapo. "Tropezamos, dice George Steiner, en ocasiones visceralmente con impalpables pero rígidos muros de lenguaje. El poeta, el pensador, los maestros de la metáfora, hacen arañazos en ese muro. Sin embargo, el mundo, tanto dentro como fuera de nosotros, murmura palabras que no somos capaces de distinguir."

La intensidad de las palabras que se dicen puede ser tan potente como el vigor de las palabras que se callan. Los que hemos hecho de la lectura y de la escritura los ejes de los aprendizajes, construimos las clases sobre estas dos columnas que nos sostienen y nos permiten atravesar con nuestros alumnos los umbrales siempre infinitos que nos internan en el nervio de las palabras, en la ambigüedad, y también en la música, los sonidos y en el silencio.

Por: Angela Pradelli.
Fuente: Clarín. Semana del 23 de abril de 2010. Más información: http://www.clarin.com/. Gacemail. TEA.

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miércoles, 27 de julio de 2011

Cuidemos el idioma

ANGELA PRADELLI, IVONNE BORDELOIS Y PEDRO BARCIA ANALIZAN LA VIOLENCIA VERBAL DE LAS ÚLTIMAS SEMANAS (DE JULIO DE 2011)

MAESTROS DEL IDIOMA, PREOCUPADOS POR LA ESCALADA DE INSULTOS Y PALABROTAS.

No hay ni un solo insulto en Medianoche en París. El protagonista, un escritor frustrado, es recogido en un taxi antiguo que lo lleva al pasado, donde la vida es una fiesta. Se encuentra allí con Ernest Hemingway, Scott Fitzgerald, Pablo Picasso y Salvador Dalí, cultores de la belleza de las palabras, las formas y los colores. Woody Allen está detrás de las cámaras de esa ficción. Los protagonistas cruzan diálogos en inglés, francés y español, pero ninguno acude al desborde.

Hasta anoche, la película tuvo, en la Argentina, 250 mil espectadores. El video del Tano Pasman, en cambio, fue visto por cuatro millones de personas. Filmado en su intimidad, este hincha de River putea, carajea y manda a todo tipo de lugares a jugadores, dirigentes, rivales y hasta a sus propios padres. Sus palabras se ensombrecen también de racismo.

¿Por qué la violencia verbal produjo esa atracción? ¿Qué es lo que sucede con el lenguaje de la sociedad? ¿Cuál es el motivo por el cual un cantor que vive de las palabras elige de las peores para expresarse? ¿Por qué vuelan por el aire tantas expresiones envenenadas? “Las palabras circulan y hay mucha gente que puede sentirse ofendida y mucha gente que tendrá que reflexionar hasta qué punto sus palabras ofenden. Las palabras también pueden ser una herida”, advierte la escritora Ángela Pradelli, autora del libro La búsqueda del lenguaje.

EXPERIENCIAS DE TRANSMISIÓN

Ella es una trabajadora de las palabras y todo lo que sabe lo reparte como porciones de pizza entre sus alumnos secundarios. Hay veces que la tabla le vuelve vacía, y ella se preocupa: “En la escuela, hay muchos enunciados que discriminan al otro y estoy hablando de los docentes y los pibes también. Cuando uno plantea esa cuestión como algo a resolver -porque el lenguaje con el que vos hablás también habla de vos-, no lo entienden”.

“El presente es un tiempo donde están todos los tiempos, el pasado y el futuro. Si no reflexionamos hoy sobre el nivel de agresión que sobrevuela, los insultos, el griterío exacerbado del hincha y la reproducción de eso que hacen los medios, podemos quedar atrapados en un pantano”, se despide Pradelli, por teléfono, antes de entrar a ver la película de Woody Allen, que juega con el buen decir y el viaje a través del tiempo.

En este presente, vuelan palabras con el filo de las dagas. Maradona que pide que se la chupen; Fito Páez que siente “asco” por los que piensan distinto; Luis D´Elía que odia “a los blancos” y vincula a los “paisanos” con la corrupción; Hebe de Bonafini que llama “hijos de puta” a bolivianos y “turros” a los ministros de la Corte Suprema; Chiche Gelblung que califica como “sorete humano e intelectual” al filósofo José Pablo Feinmann; las vedettes que se bombardean; panelistas y bailarines que se menosprecian por la condición sexual.

“La televisión ha puesto el insulto de moda. Es una gran cloaca, muy degradante, me da la impresión de que estamos tocando fondo”, señala Ivonne Bordelois, poeta, ensayista y lingüista de 24 quilates. Estudió en La Sorbona y escribió en la mítica revista Sur, pero hace zapping como cualquiera. Es así como vio al Tano Pasman y analizó sus puteadas: “La blasfemia tiene más eficacia en un contexto más llano. Cuando el insulto se generaliza hasta ese punto, se pierde la noción de contraste y lo que se consigue es desfondarlo de eficacia. En catarata, la respiración se vuelve imposible, pero no son puteadas bien puestas”.

“Es cierto -admite ahora- que hay innovaciones: de pronto, este señor famoso dice “la puta que me parió”, yo nunca había oído el insulto a la propia madre. Y me llamó la atención “la concha de tu hermana” repetido varias veces, no sé por qué se apunta a la hermana, cuando el objetivo siempre era la mujer o la madre”.

Madame Ivonne -como la llamarían en la película que nos acompaña en esta nota- considera que el debate político centrado en el asco que siente Fito Páez “es terrible, porque, con tanto griterío, parece un corral de ratas”.

“El que insulta tendría que ver primero desde dónde lo hace. Se dice ‘esto es un asco porque es ineficiente y corrupto’, pero también otros pueden pensar que el que lo dice también representa algo que es ineficiente y corrupto”, agrega.

A Pedro Luis Barcia, presidente de la Academia Argentina de Letras, le brotaron cinco mil palabras bajo el título El tobogán de la guasada. Aquí las ideas principales: “El poeta latino Juvenal decía: ‘La indignación genera versos’, y él, caliente por los sucesos coetáneos, componía notables sátiras. Dicho de otro modo: en el creativo, la irritación genera obra personal y valiosa; en el mediocre, en el vulgar, engendra insultos, descalificaciones groseras y puteadas.” “Los insultos se suceden concatenados y en trenza. Los medios ejercen docencia: si un DT cae en la brutal grosería de difusión mundial, deja su marca, y otros se van sintiendo habilitados a ensayar su brulote. Vergüenza, por nuestra opuesta realidad, me dio que la hermana Academia de Letras del Uruguay, le diera una distinción al maestro Tabárez por su gobernado e impecable decir”.

“La crispación se transmite, como corriente eléctrica, y más cuando se habla por micrófono encadenado. La reiteración de lo chabacano, si no hemos sido educados en pensamiento crítico para ponerle coto, genera habitud e imitación. Un refrán final: ‘Tanto anda uno con la miel, que algo se le pega’. lo que no dice el refrán es que lo mismo pasa con la brea”.

Por Pablo Calvo. Fuente: Clarín. Más información: www.clarin.com
Semana del 26 de julio de 2011. Gacemail. TEA.

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lunes, 27 de junio de 2011

Cuidemos el idioma 39


AMAR LAS PALABRAS
Ivonne Bordelois

Es verdad que se escribe, cuando se escribe para la felicidad propia y ajena, por amor a las palabras; pero sería relevante comenzar explicando lo que este amor por las palabras no significa. No significa sepultarse en diccionarios, seguir arduas carreras de filología o lingüística, doctorarse en letras en alguna nebulosa universidad del hemisferio norte. No significa preguntarse si se dice "yo apreto" o "yo aprieto", "yo enredo" o "yo enriedo".

Significa saber que las palabras son como personas que nos asisten y presencian noche y día, que están alrededor nuestro en ciertas circunstancias, como seres atentos, siguiendo nuestros propósitos afectivos o comunicativos, como amigos o amantes cordiales y gentiles. Pueden asimismo ser amantes o amigos esquivos y enigmáticos, apuntando a nuestras ignorancias o carencias. Pero también, unos y otros, como todos los amigos y todos los amantes, deseando reciprocidad. Deseando que las escuchemos. Deseando que las interpretemos.

¿Qué significa escuchar las palabras? Yo diría que es estar atento a ese núcleo primero y lejano que a la vez las constituye. Hay que pensar en las palabras como esas granadas enterradas luego de una guerra que, pisadas por descuido, estallan y producen catástrofes. Las palabras son como granadas enterradas bajo el polvo de los siglos. Son granadas inversas: cuando se escarba ese polvo -escarbar es "escrutar" y "escribir", ambas palabras provienen del mismo árbol genealógico-, cuando se las desentierra, explotan, no en estallidos asesinos, sino en estallidos de sentidos durmientes de pronto resucitados.

Hablo de esa energía oculta, aletargada, que se llama la raíz de una palabra. Cuando descubrimos su raíz, la palabra se pone a hablarnos de una manera reveladora, de una manera magnética. Es sorprendente percibir algunas de las interpelaciones que nos dirigen las palabras. Pienso, por ejemplo, en palabras como piropo : "ojo de fuego", anorexia : "ausencia de deseo" o amamantar , que comparte su raíz con amor. Lo que nos dicen, por ejemplo, las lenguas indoeuropeas es que el sexo tiene que ver con la ira y la locura antes que con el amor, que el amor se relaciona con la maternidad antes que con la pareja; que el varón, con la violencia; la mujer, con la felicidad, y la familia, con la esclavitud. Pocos son capaces de escucharlas en su verdadera profundidad, nos parece: los etimólogos tradicionales se calzaron guantes tan espesos para tocar las palabras, que perdieron todo contacto con la electricidad intensísima que transporta el lenguaje.

Se entra, a través de la etimología, en un espacio semejante a una catedral de vitrales antiquísimos que se animan con los rayos del sol y arrojan nuevas luces sobre el pavimento, permitiéndonos reelaborar viejas historias, urdir nuevas alabanzas, inventar nuevos coros, adentrarnos en una sabiduría anciana y renovadora, tradicional y revolucionaria a la vez. No entramos solos, sino en compañía de legiones de sabios que recorrieron antes que nosotros los jardines de senderos que se bifurcan: las galerías del sánscrito, los recovecos del hitita, las cavernas iluminadas del hebreo, los palacios del griego, las salas retumbantes del latín.

Nosotros, los modernos, entramos con equipos de poetas, de expertos en mitología, en historia, en hermenéutica, con los grandes profetas del psicoanálisis y los adalides de la lingüística. Entramos bajo la sombra poderosa de Jorge Luis Borges, amante de las etimologías, aquel que preguntado acerca de su oficio, a los veinticinco años, contestaba: políglota.

Entramos y nos adentramos en este territorio, siempre nuestro aunque apenas reclamado, el de la historia de las palabras que más entrañablemente nos expresan y a veces parecen traicionarnos, como esas abuelas de las cuales la familia guarda memoria de secretos escandalosos e irrepetibles, que sólo llegaron a nosotros como distantes murmullos apenas escuchados. De esas abuelas heredamos, sin embargo, inescrutables gestos, conocimientos tácitos, pasiones imprevisibles: un testamento irrenunciable.

Entramos con temor, entramos con temblor, entramos con amor porque confiamos en las energías sapienciales de las lenguas humanas que están allí para decirnos y para constituirnos. Y entramos con alegría y esperanza, porque el territorio que se nos brinda es inabarcable, es inacabable. Esta procesión que formamos reverencia al lenguaje, lo reconoce como su tesoro inalienable, pero no se detiene en solemnidades innecesarias. Va excavando cada día nuevos materiales y los arroja a la red como señales de vida, de alimento y de asombro, para que todos participen de nuestro deslumbramiento.


Fragmentos del artículo “El aroma de lo indecible”, publicado en lanacion.com. ADN Cultura del 2 de abril de 2010.

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jueves, 26 de mayo de 2011

Cuidemos el idioma 38

JAQUE A LA ORTOGRAFÍA EN TIEMPOS DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS. EXPERTOS DICEN QUE, LEJOS DE HORRORIZAR, CIERTAS EXPRESIONES CASI ILEGIBLES DE LOS JÓVENES DEBEN TRABAJARSE EN EL AULA.

-Ns vmos lnda? tas?;)

-No nn comprt un mpa y ubikt. No t h2onto +

-Tas enojda??? Dsps t yamo

-¿Nos vemos, linda? ¿Estás? (guiño)

-No, nene, cómprate un mapa y ubicate. No te aguanto más.

-¿Estás enojada? Después te llamo.

A simple vista el diálogo puede parecer ilegible (faltan vocales, mayúsculas, signos de interrogación y hasta algunas consonantes fueron cambiadas por otras que nada tienen que ver con la correcta ortografía de las palabras que intentan significar).

Si querés seguir leyendo esta nota sobre la deformación lúdica de la ortografía en algunos medios y cómo aprovechar el cambio de los tiempos y la tecnología para ciertos trabajos de enseñanza del idioma en el aula, hacé clic en:
https://docs.google.com/document/pub?id=1eUPDpcbiNOUzwLTUqT0h_kKUXDXkgXfHD8Q7OwBDNJQ

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sábado, 30 de abril de 2011

Cuidemos el idioma 37

LA NUEVA GRAMÁTICA ESPAÑOLA, EN LA ARGENTINA

"Las telenovelas y los diarios hoy unifican el idioma".

Hoy son los medios de comunicación los que dan impulso y ratifican la unidad del idioma español. De hecho, más de 300 diarios, de los cuales 31 son argentinos (Clarín y Olé, entre ellos) figuran como fuentes de los ejemplos incluidos en la Nueva Gramática de la Lengua Española, presentada el 16 de diciembre de 2009 en la Academia Argentina de Letras.

Se trata de un trabajo de importancia histórica: es la primera gramática que incorpora usos de la lengua que se dan fuera de España. Ni en la primera, de 1771, ni en la última, de 1931, estuvo contemplado lo que sucedía con la lengua fuera de la Península. Esta vez se dividió al mundo hispanohablante en ocho zonas lingüísticas (España, México y Centroamérica, Antillas, Caribe continental, Área andina, Río de la Plata, Chile, y Estados Unidos y Filipinas), que trabajaron de manera colectiva a lo largo de 11 años, para que esta nueva versión exhibiera todo lo que comparten y todo aquello en que se diferencian las regiones en materia de lengua.

"Por primera vez se reconocen las normas de cada región. Desde el punto de vista social y político es un modelo interesantísimo", señaló Pedro Luis Barcia, titular de la Academia. La responsabilidad del capítulo argentino del trabajo, que fue presentado en Madrid con la presencia de los Reyes de España la semana pasada, recayó sobre la doctora Alicia Zorrilla, quien destacó el carácter "no doctrinal" de la gramática. Barcia contestó algunas preguntas de Clarín:

–¿El reconocimiento de las ocho áreas lingüísticas significa que la lengua está atomizándose?

–El temor a una "balcanización" idiomática de América latina es una constante desde el siglo XIX. Pero incluso en ese momento, cuando se producen los movimientos independentistas, todos ellos consolidan al español como lengua oficial. Hoy los diarios y las telenovelas son el mejor instrumento de unificación idiomática. Los grandes medios gráficos comparten un 98 por ciento de lengua general y sólo se diferencian en un 2 por ciento de lengua local. Esto tiene su explicación económica, porque la utilización de un idioma general les permite acceder a mercados mayores. Es lo mismo que se observa en el campo de las telenovelas, películas y otros productos enlatados.

–La apertura de la Real Academia, reconociendo las diversidades ...

–Es muy importante. España siempre fue el centro del idioma; ahora es una región más.

–¿Qué pasaría con la lengua si no hubiese una gramática?

–No pasaría demasiado. La gramática es una descripción de la lengua. Toma el habla del pueblo, la sistematiza y la devuelve. Hace consciente la forma en que se habla, pero no la produce.

La nueva gramática se editará en tres versiones: una de referencia, otra para estudiantes y un manual para docentes. Los principales compradores de estos libros son los abogados. Para los jueces, parece, si tiene el sello de la Real Academia, no se discute. Paradójicamente, según recordó Barcia, la Constitución Nacional "está plagada de errores gramaticales".

"Las telenovelas y los diarios hoy unifican el idioma" Nota publicada en el diario Clarín digital el jueves 17 de diciembre de 2009.
Fuente: clarin.com

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